lunes, 3 de diciembre de 2012

ALGO MÁS QUE DERECHOS

He titulado esta ponencia ‘Copyleft: algo más que derechos’ porque, efectivamente, la reducción de este debate a cuestiones meramente jurídicas, legales o de legitimidades es empobrecerlo. Hablamos de cultura y hablamos de conocimiento, hablamos de arte y hablamos de creación, posiblemente de los valores que nos hacen más humanos, que nos diferencian del resto de las criaturas vivas y que constituyen la espina dorsal de la evolución de la humanidad desde su aparición en la Tierra.

Si nos atenemos a los dictados de la industria y del pensamiento propietario que la acompaña, la historia del conocimiento sería algo parecido a un línea de tiempo horizontal que iría progresando a golpes de genialidad, en compartimentos estancos, merced a la creación o los descubrimientos de mentes fabulosas situadas muy por encima de las del común de los mortales
Esos ‘tesoros’ intelectuales, surgidos de la nada gracias a las dotes de prestidigitación de estos genios, deben contar con una protección especial para evitar su expolio, contaminación o disfrute por parte de la masa mediocre.

Son auténticos dioses, que precisan de auténticos super dioses, ellos mismos, los intermediarios, para velar por sus intereses. La guardia pretoriana del derecho ‘de autor’. Sin embargo, la historia nos demuestra que la realidad es bien distinta. El desarrollo del conocimiento es una historia de interacción y colaboración, de copia y mejora, de aprendizaje individual y colectivo, de intercambio. Una historia en que todos los seres
Humanos, como nodos de esa gran red de comunicación y saber, actúan a la vez como creadores y difusores en un sistema complejo en el que los saltos cualitativos, más allá del autor y su talento, se producen gracias al bagaje y la aportación, tanto del conocimiento acumulado, como de la interacción con los movimientos y las ideas coetáneos.

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