lunes, 3 de diciembre de 2012

AUTORES DEL BLOG

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HISTORIA COPYLEFT

Año 1983. Richard Stallman, creador del software libre, trabaja como hacker en el
Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), enun entorno colaborativo. Poco a poco, un grupo de desarrolladores del laboratorio intenta reemplazar el software libre por otro privativo. Tanto, que el el propio Stallman intenta acceder a las modificaciones que se habían realizado sobre un trabajo suyo cedido bajo dominio público (sin restricciones de copyright) a la compañía fundada por sus compañeros, Symbolics, y ésta se niega. Stallman, indignado, decide ponerse manos a la obra para buscar fórmulas que acabaran con este tipo de conductas, a las que denominó ‘acaparamiento de software’.


Un año después inicia el desarrollo del sistema operativo GNU GNU/Linux, conocido popularmente sólo como Linux.

En 1985 crea la Free Software Foundation (Fundación para el Software Libre), con el
Objetivo de:

“Eliminar las restricciones sobre la copia, redistribución, entendimiento, y Modificación de programas de computadoras”.
Cuatro años después, en 1989, nacería la Licencia Pública General de GNU: una licencia que permite la libre distribución, modificación y uso de programas informáticos; y prohíbe

Expresamente cualquier tipo de apropiación que restrinja estos derechos. Bajo estos
Cuatro preceptos:

0. Libertad para ejecutar el software para cualquier propósito.
1. Libertad para estudiar el software accediendo a los algoritmos y su implementación.
2. Libertad para distribuir (p.ej.: copiar y compartir) el software.
3. Libertad para mejorar el software y publicar versiones modificadas del mismo.

Había nacido el copyleft.

QUÉ ES EL COPYLEFT?

El copyleft es una expresión flexible del copyright o de los derechos de autor. Una fórmula que intenta superar las restricciones propias del concepto tradicional de propiedad intelectual y tender puentes hacia las nuevas posibilidades y sensibilidades generadas en torno a la difusión de la cultura. Posibilidades y sensibilidades derivadas de la revolución tecnológica, contribuyendo al mismo tiempo al desarrollo de la cultura y el conocimiento a través de la cooperación y la socialización de los sistemas y de los contenidos.
  
Se trata, como hemos visto, de un concepto surgido en el entorno informático, es decir tecnológico, en las comunidades de software libre, pero que rápidamente se extiende a todo tipo de creación intelectual, y que se caracteriza, a grandes rasgos, por la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra o cualquier otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas.

 
¿QUÉ QUIERE DECIR TODO ESTO?

Bien, nos pararemos en los tres elementos que conforman este debate:

ü  copyright y derechos de autor
ü  nuevas posibilidades y sensibilidades derivadas de la revolución tecnológica (cultura
libre)
ü  puente (copyleft)








COPYRIGHT Y DERECHOS DE AUTOR

Aunque tendemos a identificar copyright y derechos de autor, lo cierto es que estos dos modelos de propiedad intelectual no son exactamente lo mismo. Los derechos de autor, de origen en el derecho continental (europeo), tienen que ver con los derechos morales (autoría e integridad de la obra) y patrimoniales (de explotación) que las leyes conceden a los autores. El copyright, surgido y aplicado fundamentalmente en el mundo anglosajón, comprende por lo general la parte patrimonial de los derechos de autor.


En cualquier caso, en esta ponencia, nos referiremos a ambos conceptos, así como al de propiedad intelectual, como uno solo indistintamente, como el bloque de los derechos tradicionales frente a los nuevos modelos.
Y, aunque hoy día pueda parecer que estos derechos han existido siempre, lo cierto es que, con alguna que otra experiencia anterior, su génesis se ubica en la invención de la imprenta (también entonces, la tecnología) en el siglo XV y su consolidación y desarrollo se sitúa en torno a los siglos XVIII y XIX, a la par que la consolidación del capitalismo como sistema económico.

Históricamente, pues, hasta hace poco más de dos o tres siglos, la cultura y la expresión artística se manejaban en parámetros bien dispares, pero en los que el fuerte peso del anonimato, la transmisión libre y oral, en unos casos, o en sus versiones más refinadas a través de la escritura y restringidas a las clases dominantes o ‘cultas’, en los otros, serían las expresiones más destacadas.

Es el enorme potencial de la imprenta como herramienta para la copia y difusión de obras, así como el horizonte comercial inherente al mismo, lo que actúa como detonante para la reivindicación y configuración de leyes específicas de derechos de autor.





CULTURA LIBRE

Son muchas las definiciones de cultura, y muchas las interpretaciones ideológicas que de ella se han hecho a lo largo de la historia acorde con preceptos políticos, religiosos, económicos, sociales o incluso estéticos, pero creo que podremos establecer un punto de partida de consenso si tomamos como válida la acuñada por la Unesco:

“Conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y
afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social, y que engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.



En este contexto, el concepto de ‘cultura libre’ nace como una reacción más o menos radical al de copyright. En realidad, hablamos de conceptos heterogéneos que van desde el a negación prácticamente absoluta de los derechos de autor hasta posiciones muy cercanas o plenamente integradas en el concepto de copyleft. Nada que ver, en cualquier caso, con la denominada ‘piratería’, atributo que, en rigor, sólo puede ser aplicado a la explotación de obras protegidas con fines directamente lucrativos. Las manifestaciones y propuestas de cultura libre son siempre ajenas al ánimo de lucro, salvo autorización expresa del autor.

En la base de este movimiento se encuentra la constatación de que los avancesderivados de la revolución tecnológica e Internet no sólo benefician a los autores frente a la industria, sino también a los ciudadanos, incrementando como nunca antes también en la historia las posibilidades de acceso,participación,colaboración e intercambio del conocimiento y de los contenidos culturales. No es sólo que la tecnología haya propiciado que los medios se encuentren al alcance de cualquier creador. Es que también ha hecho posible el acceso inmediato y sin límites a las obras por parte del consumidor.



COPYLEFT

El copyleft, por tanto, se sitúa precisamente en esa línea intermedia entre el modelo tradicional de derechos de autor y las exigencias de la ciudadanía del siglo XXI, adoptando las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías para, por un lado, establecer los criterios de distribución, promoción, difusión y comercialización de su obra, es decir la independencia o la autonomía frente a la industria y las gestoras de derechos; y, por el otro, contribuir a la expansión, desarrollo y acceso de la cultura y el conocimiento por parte los ciudadanos y de otros autores. 

 
En líneas generales, se considera que una obra copyleft es aquella que permite, en sintonía con la originaria licencia GNU:
ü  Usar el trabajo y disfrutar de los beneficios de su uso
ü  Estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de él
ü  Hacer y redistribuir copias, totales o parciales, de la información o expresión
ü  Hacer cambios y mejoras, y distribuir los trabajos derivados

Es el puente entre ambos extremos, copyright y cultura libre, en este momento histórico. Entre las ventajas de este nuevo modelo, podemos destacar las siguientes:
v Mantenimiento de tus derechos
v Independencia o autonomía frente a industria y gestoras
v Control prácticamente absoluto de tu carrera y tu obra









ALGO MÁS QUE DERECHOS

He titulado esta ponencia ‘Copyleft: algo más que derechos’ porque, efectivamente, la reducción de este debate a cuestiones meramente jurídicas, legales o de legitimidades es empobrecerlo. Hablamos de cultura y hablamos de conocimiento, hablamos de arte y hablamos de creación, posiblemente de los valores que nos hacen más humanos, que nos diferencian del resto de las criaturas vivas y que constituyen la espina dorsal de la evolución de la humanidad desde su aparición en la Tierra.

Si nos atenemos a los dictados de la industria y del pensamiento propietario que la acompaña, la historia del conocimiento sería algo parecido a un línea de tiempo horizontal que iría progresando a golpes de genialidad, en compartimentos estancos, merced a la creación o los descubrimientos de mentes fabulosas situadas muy por encima de las del común de los mortales
Esos ‘tesoros’ intelectuales, surgidos de la nada gracias a las dotes de prestidigitación de estos genios, deben contar con una protección especial para evitar su expolio, contaminación o disfrute por parte de la masa mediocre.

Son auténticos dioses, que precisan de auténticos super dioses, ellos mismos, los intermediarios, para velar por sus intereses. La guardia pretoriana del derecho ‘de autor’. Sin embargo, la historia nos demuestra que la realidad es bien distinta. El desarrollo del conocimiento es una historia de interacción y colaboración, de copia y mejora, de aprendizaje individual y colectivo, de intercambio. Una historia en que todos los seres
Humanos, como nodos de esa gran red de comunicación y saber, actúan a la vez como creadores y difusores en un sistema complejo en el que los saltos cualitativos, más allá del autor y su talento, se producen gracias al bagaje y la aportación, tanto del conocimiento acumulado, como de la interacción con los movimientos y las ideas coetáneos.